unas horas para BB
bueno, se acabó lo que se daba… mañana vuelvo a tener cita con mi bestia particular (Bioquímica/Biofísica) de 1º; no se ni a la hora que es, si a las 3:30 -horario habitual de exámenes-, o antes, a discreción del profesor, así que habrá que enterarse mañana nada más llegar.
También imprimí entre anoche y esta mañana los apuntes del examen de Médico Quirúrgica y Anatomía Patológica del día 16 y bueno, que decir… que he talado otro pequeño bosque, madre mía, que barbaridad de tocho… mejor ni pensarlo; hace una hora me tomé un gramo de paracetamol porque tengo (nótese el tiempo presente) un dolor de cabeza bestial, y es que creo que no doy para más (para quien lo ponga en duda… si, es tensional).
Le dedico esta canción a una amiga a la que aún le brillan los ojos al pensar en alguien… y es que lo creas o no, nadie merece que tú des tanto a cambio de tan poco… va por ti
8 horas para…
Siempre he sido bastante adicto al trabajo; el trabajo o los estudios eran los refugios perfectos en muchos momentos de crisis personal, pero como cuando era niño y admiraba el torso peludo de mi padre deseando ser como él (y bastantes zurras me llevé cuando me pillaban con la cara llena de espuma intentando afeitarme), parece que de tanto abusar, ahora sí que no tengo tiempo para mi vida personal -y me he ganado un manto piloso que es lo menos metrosexual que imaginarse pueda-.
Ahora miro a mi alrededor, y me parece que si hay una profesión que se pueda definir bajo el paraguas de la soledad es esta. No tengo claro si son los turnos cambiantes, la naturaleza personal de quienes deciden optar por ella, la dedicación que requiere, las penas y las alegrías en un interminable tiovivo emocional…, así que me pregunto (conociéndome), qué será de mi cuando todo esto termine… solo quisiera tener lo justo para vivir razonablemente bien y un poco más, y el tiempo libre y la compañía adecuada para poder disfrutarlo.

El sufrimiento es racional aunque no sea inteligente, induce a la parálisis, es estruendoso, exhibicionista, quiere permanecer y necesita testigos.
El dolor en cambio es silencioso , solitario, implica aceptación, estar en contacto con lo que sentimos, con la carencia y con el vacío que dejó lo ausente.
El sufrimiento pregunta por qué aunque sabe que ninguna respuesta lo conformará, para el dolor en cambio se acabaron las preguntas.
El dolor siempre tiene un final, en cambio el sufrimiento podría no terminar nunca.
sacándole punta al lapicero
justo cuando un turno de trabajo termina, yo abro los ojos, me estiro y salto de la cama cambiando el calorcillo del edredón por el frio suelo mientras troto hacia el baño esquivando algunas esquinas (he convertido en arte sortear las esquinas de la cama y la cómoda mientras aún estoy con los ojos pegados… cuando fallo, el mordisco que recibo en los tobillos o en la cadera, me termina de despejar del todo).
Estoy un poco molesto con el tiempo, porque he convertido en costumbre pillar la moto e irme a buscar algún rincón tranquilo para estudiar (una cafetería, un banco en alguna plaza…) y así separarme del dichoso ordenador, que me roba más tiempo del que debería… pero el tiempo no acompaña y no tengo más remedio que quedarme en casa, así que voy del ordenador a la cama y de la cama de vuelta al ordenador, y aunque siempre he tenido un metabolismo bastante rápido (siempre tengo calor), llevo un mes encogido como un pollo y tampoco puedo quitarle la capota al coche -que es su único encanto-; detesto conducir, salvo si no hay prisa por llegar a ninguna parte, en buena compañía, con buena música, y dándome el sol en los morros.
Ayer me comentó un amigo que «El Aderno» ha abierto una dulcería en Santa Cruz hace un par de días, y me ha fastidiado un poco, ya que parte de la gracia de llevar precisamente esos dulces a la planta no era otro que hacerme una excursión hasta Buenavista del Norte y jugar en el futbolín de la plaza con algún parroquiano hasta hacerme ampollas en las manos como en mis mejores tiempos, para volver luego rapidito antes de que se descongelasen… así no hay manera de continuar manteniendo las buenas costumbres ¡cawen!; esos los ritos me gustan, le dan sentido y valor a las cosas que hago, los dulces, con ser buenos, son lo de menos (nota mental: NO visitar la dulcería de S/C).
Últimamente me he movido por La Laguna más que de costumbre… me encanta ir con los amigos a alguna tasca lejos del bullicio del cuadrilátero. La última vez fue en El Patio Canario, y a la hora de volvernos, les dije que yo iría por mi cuenta… quería ir por un camino algo más largo, pero que recorrí miles de veces cuando era un niño y… ufffff fue como si me transportase en el tiempo; el mismo frío, las mismas calles vacías, los mismos rótulos de las tiendas… hasta que llegué a la antigua casa de mis padres, así que miré dentro del viejo zaguán forrado de madera ¡y allí estaba! «Dr. XXXX XXXX medicina general y rayos X», casi me da un flato.
Así que ayer a medio día, me di una escapada a tomar café con un compañero (que está empeñado en superar su récord personal de ligues de fin de semana), y aprovechamos para ir a comprar unos preservativos a la farmacia de la Av. de la Trinidad… nuevo shock, nos atiende un rostro conocido… solo que 25 años más viejo sabio, así que le digo «¿te acuerdas de mi?»… me mira con los mismos ojos inexpresivos de siempre y me dice «pues no»… insisto, hoy estoy sentimental y dispuesto a reencontrarme con mi pasado cueste lo que cueste… «yo pasaba mucho por aquí de niño, a buscar las recetas de mis padres… yo si que te recuerdo a ti… joder… ¿cuántos años llevas ya trabajando en esta farmacia?», él mete los condones en una bolsita con la mirada baja, murmura un -pues ni idea- y se pira a la trastienda dejándome una rara sensación de vacío; volvemos al coche y pasamos por delante de la antigua casa de mis padres, así que miro buscando el referente del cartel y… no me lo puedo creer, ha desaparecido, han barnizado la madera, y el único recuerdo de que allí hubo antes una placa, es un casi inapreciable rectángulo ligeramente más claro que el resto… me ha sentado mal, hoy es como si alguien hubiera empezado a borrar todo aquello que me es familiar; dejo a mi amigo en su casa y me vuelvo a la mía con nubes grises en la cabeza.
sabadete
esta mañana he amanecido con el estómago revuelto y la cabeza a punto de explotar… me he cepillado los dientes dos veces… (¿pero qué puñetas me he metido yo en la boca?) ains los excesos que malos buenos son.
Colada, ducha, y me piro a un café que me haga humano antes de ponerme con el plan de cuidados.
relajanding (un poco) mode ON
solo un poco, porque por un lado, llevo desde ayer a las 6:45am despierto (si cierro ahora los ojillos, me quedo en coma hasta mañana), y aún me queda el examen del martes… pero bueno, creo que después de todo, esta noche voy a salir por ahí a maltratar el cuerpo y descansar la mente. Necesito tomar clases urgentes de cómo se relaja/divierte un estudiante de enfermería, hoy me autoanalizaba y el resultado del análisis era un «PATÉTICO» en la escala que va de «normal» a «desenfrenadamente».
El examen de hoy tengo la impresión de que está aprobado (joer, que coño, está aprobado seguro!), así que estoy contento de ir quitándome temario de encima… si el martes doy el campanazo con la otra asignatura, habré firmado un comienzo de curso prometedor.
El trabajo en la planta ha estado genial, me he ido al lado 2, y he currado bastante y bien, constantes, redones, curas, medicaciones, sueros, una analítica… pero como estaba con ganas de meterme caña para no pensar en el examen, me he multiplicado y me he metido también con cosas más de «primero», para que no se diga que los de 2º somos unos estirados ![]()
Estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda a mi enfermero/a de ayer, aunque hoy no era el día para intentar un nuevo acercamiento, lo dejaré para cuando yo ande menos presionado y la otra parte parezca más receptiva… mientras tanto, no me ha parecido percibir ningún signo sugestivo de revancha por su parte, así que creo que después de todo, se está ganando esos dulces de fresa del «Aderno» que tanto dicen que le gustan… pero que se ande con ojo, ¡aún no los he comprado!.
Cosas por hacer este fin de semana largo (el lunes es festivo):
- Salir esta noche a cenar con amigos, alguna copichuela y dejándome el reloj y las comederas de coco en casa.
- Comenzar un nuevo plan de cuidados.
- Hacer algunas fichas de farma.
- Seleccionar algunas canciones para ponerle letra y música a lo que siento en cada momento.
- Pensar en mis cosas…
- Estudiar estudiar y estudiar para el examen del martes ¡puajfs!.
un mal dia
que ya tocaba….
La cosa empieza mal, la super durante el cambio de guardia comenta que los enfermeros/as no dejen solos a los alumnos; sus razones son lógicas 1º hay que evaluarlos 2º no están para sacar el trabajo (… solo hay una pega, ya llevamos unas cuantas semanas y ya saben cómo curamos y hacemos las cosas….).
Primer round: me toca con alguien con quien no había estado antes… ¿te tomo las tensiones? «ok»… voy revisando a los pacientes mientras tomo las constantes… como siempre, una en particular, diagnosticada de HTA y en tratamiento, da valores bastante altos y el enfermero aún no ha pasado con la medicación… . Oye, mira, todo normal salvo fulanita de tal, hipertensa, voy pasándote esto a las gráficas y luego si quieres, vuelvo a tomarle las constantes «ok, revisa también lo que toma», y allí que voy, decido empezar a pasar las constantes por la historia clínica de esa paciente para comparar los valores de días pasados, y aún no he cerrado la carpeta, cuando me pregunta «¿has revisado su medicación?»… no, acabo de terminar de pasar la…. «aprende a priorizar» ¿¿??. Bien, me voy al libro de medicación y empiezo a revisar su pauta medimecum en ristre… efectivamente, como ya sabía, está en tratamiento con antihipertensivos… ¿y?… anoto el principio activo y el nombre comercial por si acaso…
Segundo round: Bueno, pues si quieres te voy ayudando con algo… (me lanza un suspiro que sonó a un «date el piro»), así que me salgo por la tangente y le digo «o te voy revisando los sueros o haciéndote alguna cura de vías…». La contestación es de lo mejor… «no, no toques los sueros, y además, luego ya me meteré yo con las curas» ¡arj!, me descoloco lo justo, hasta que recuerdo que existe un «lado 2″ y para allá que me voy.
Tercer round: Le veo más relajado, así que un nuevo intento… esta vez me mantengo por los alrededores (me convierto en su puñetera sombra vamos)… ¿qué haces? (me dice); estoy esperando para acompañarte con el carro a las curas… . Pues ahora yo me voy a fumar un cigarro, así que… . ¡Ole sus huevos, eso sí que es priorizar!.
Agotada mi paciencia, decido pulular por el control y atender a las llamadas del timbre y de teléfono, y se me cae el alma a los pies cuando por el pasillo, me van llamando desde las habitaciones para retirar sueros, por la falta de alguna medicación, por tener los apósitos manchados o mojados, o cualquiera de las cosas que hasta el día de hoy estaba resolviendo con autonomía y seguridad pero… no seré yo el que se meta en camisa de once varas «llame al timbre o espere a que pasa el enfermero, que está al llegar»… solo que llamando al timbre, siempre acudo yo, con lo que entramos en un bucle bastante lamentable… enfins, paciencia, el día va a ser duro. Algunos timbres son del lado 3 y 4 por dolor, así que voy solicitando instrucciones previa consulta de la pauta en el libro de medicación, y vuelvo a retomar mis prácticas de 2º.
Cuarto round: mi enfermero/a se ha ido a fumar la pipa de la paz nuevamente, así que aprovecho para irme a desayunar… se lo digo a la super y me escurro hacia la cafetería, aunque vuelvo a los 10 minutos, estoy demasiado tenso y prefiero estar ocupado… coincidimos en el pasillo al llegar y me dice que se va a desayunar, que si quiero haga lo propio «vengo de hacerlo, pero no te preocupes, ya me quedo por aquí para lo que sea»… me fulmina con la mirada «no me habías dicho nada»… mantengo la compostura, quería decir algo como «es que no estoy para irte a buscar al fumadero», pero de mis labios sale un «ya avisé a la supervisora de que salía al desayuno»… a estas alturas, ya estamos los dos a cara de perro.
Mi problema es que sin darme cuenta, soy un libro abierto… varias enfermeras me preguntan «uis, ¿y esos suspiros?»… nada nada, cosas mías, pero hasta una auxiliar me interroga sutilmente, es lógico, estoy retrotrayéndome a mis prácticas de 1º, poniendo chatos y haciendo camas, mientras que el trabajo se acumula; otra enfermera me suelta un «llevas una semana un poco raritooooooo» acompañado de un guiño picarón ¡ups, soy un puñetero libro abierto! procuro ser políticamente correcto y escurro el bulto a toda pastilla, como si tuviera muchísima prisa en hacer algo importantísimo… reponer los carros de la medicación, pero ni por esas, la auxiliar perspicaz me dice que ni me moleste, no han llegado los suministros… ¡tierra trágame!.
Llegando la tarde, parece que la cosa se reconduce, me llama para cambiar un redón… ¿has cambiado alguno? «si, unos cuantos», así que me deja hacerlo, luego sale una vía… ¿has cogido alguna? «si, un par», vamos a la habitación y me coloca en «su» posición ideal (que no es la mía, así que termino de rodillas, bastante lateralizado y bastante falto de luz -que no pase una profesora por Dios-), pero canalizo a la primera. Ahora vamos a una gasometría… ¿has cogido alguna? «pues no, lo he visto, pero no lo he intentado» ahm, en ese caso la cojo yo «pofale (pienso)»… al menos explicó el proceso, pero yo ya ando descontando los minutos para irme, con un cabreo bastante importante, y la angustia del examen de mañana oprimiéndome el estómago (mi compi ha sido más afortunada/lista y lleva un buen rato repasando sus apuntes ¡que envidia!).
La compi me dice de irnos, me lavo las manos y nos despedimos (reunión de personal en el Office -hasta los del turno de tarde, que hoy han llegado MUY pronto-), demasiado para mi, bajo la cabeza, agarro mis apuntes y deseando ser invisible, me escurro como puedo fuera de la cargada habitación… «oyeeeee, llévame la gasometría al laboratorio» -mi enfermero/a al ataque, no he logrado hacerme invisible después de todo- ¡ups, pues va a ser que no! (pienso)… de mi boca sale un «es que nos vamos ya, y en otra dirección»… le sienta como una patada, se le nota, pero me da exactamente igual, donde las dan las toman.
Nota mental: si algún día tengo alumnos a mi cargo, NO actuar así
Estoy como loco, se que he herido susceptibilidades (…), estoy raro y lo se, pero hoy necesito irme del Hospital y no pensar más, así que salgo disparado con la moto como en mis peores tiempos, jugándomela para llegar pronto a comer y luego tirar para casa a estudiar… no logro quitarme la mala uva de encima, ni tan siquiera pensando que si tengo un accidente… iré a parar a esa misma planta; aterrizo en el Parque Boulevard ¿se escribe así?… como, pago y me voy -más susceptibilidades heridas, hoy los de mi cafetería se han extrañado de que no les diera la caricia emocional de todos los días… me estoy luciendo-.
Más cosas, más cosas; esta mañana logré entregar el plan de cuidados, espero que mañana el examen salga bien, y el finde será para estudiar… joder, tengo ganas de ir a cenar a un sitio tranquilo, tomarme una copa y dar un largo paseo con el coche hasta algún sitio donde no haya gente y pueda sentarme junto al mar a pensar en mis cosas… pero no es posible, el martes tengo otro examen.
Que la fuerza me acompañe.
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apretando las tuercas mode ON
poco duró la calma, y hoy nos han dicho que o entregamos un plan de cuidados MAÑANA, o habrá consecuencias, así que aquí estoy, dispuesto a sacrificar parte de la noche destinada a preparar a marchas forzadas el examen del viernes de Médico Quirúrgica, para sacar adelante un plan de cuidados medianamente decente que entregar mañana.
El próximo martes además, tengo la convocatoria extraordinaria de Bioquímica-Biofísica (puajfs!), y cuando hoy le he dicho a un compañero que voy a por ambas asignaturas, hizo mención a la buena disposición de mis gónadas, lo que en el fondo me hizo bastante gracia.
Pues lo dicho, pequeña parada para cenar en mi nuevo restaurante favorito -favorito porque me queda cerca y las anchoas o lo que parecen anchoas no salen corriendo-, y vuelta a terminar esto y a estudiar un poco.
cuando sobran las disculpas
Siempre me he tenido por un corredor de fondo con las tías, no soy de explosivas salidas -no se me enamoran a primera vista-, ni particularmente rápido -me tomo mi tiempo para conocerlas-, pero desde que tenía 14 años y pesaba 115 kilos en canal, la vida me enseñó a usar la materia gris para salirme con la mía en cuestión de amorios -la naturaleza es sabia y sabe equilibrar la balanza, aunque en aquellas edades primara lo físico por encima de todo-.
Recuerdo que mi primer objeto de deseo perdía las bragas por un adonis hercúleo, alto, bronceado, de cabellera larga y lisa, y que hasta tenía un nombre fardón, «Billy»… a mi me llevaban los demonios, era imposible competir frente a semejante fuerza de la naturaleza; hasta que un día supe que «Billy» era el diminutivo de «Biliardo», y aprendí que en el fondo, no es oro todo lo que reluce, y que si rascas un poco, definitivamente nadie es tan jodidamente perfecto como aparenta, así que como suele decirse, mal de unos, consuelo de tontos… me relajé y con el tiempo hasta llegué a salir con la chica (aunque esa es otra historia).
Con el paso de los años, la cosa ha mejorado, por un lado yo me he quitado lastres de encima y he procurado seguir cultivando la materia gris, y afortunadamente, las niñas han evolucionado a mujeres, y la balanza entre lo físico y el interior ha ido inclinándose de manera favorable a los que, como yo, no somos guapos al uso, aunque tampoco es que asustemos a los espejos (ya se sabe, para gustos colores).
Podría decir que todo este rollo está relacionado con un amigo/a que se siente rechazado/a… pero no sería sincero, y francamente, para no ser sincero, ni me molestaría en escribir unas líneas en el blog… todo esto va por mi y un poquito por ti, que se que me lees, y únicamente pretende ser mi última declaración de intenciones.
No tienes que disculpar nada (si acaso, no haberte permitido la sencilla licencia de tomarte un café conmigo con el frío que hace); yo tampoco me disculparé por nada de lo escrito, y aunque lamentablemente no he aprendido a usar la opción de guardar los mensajes sms enviados hasta hace uno o dos días, creo recordar que en uno te decía «… porque diciéndotelo, gane o pierda, gano», y con eso me quedo, y eso es lo que quiero que recuerdes.
Mis penitencias en esto de los amores, han sido dos (como todo el mundo imagino), la primera, creer que era amor lo que al final no se tradujo en tal (por mi parte, por la suya o por ambas), la segunda, mantener «relaciones» -nótense las comillas- estando muerto por dentro, es decir, iniciar algo fijando de antemano un límite que, en mi caso, jamás he sobrepasado -llegaré hasta aquí, y de aquí no pasaré-… y así no funcionan las cosas, ya que las relaciones, como todo lo que implica a las personas, evolucionan y no vale de nada firmar un contrato previo indicando unas cláusulas restrictivas de obligado cumplimiento.
Con esto no quiero decir que haya que ir a saco, no es eso, simplemente quiero decir que si uno espera que surja algo verdaderamente especial, hay que ir sin condiciones previas, si se quiere con cierta cautela, pero desde luego, sin poner fecha de caducidad o decidiendo que sólo se llegará hasta determinado punto.. eso hay que dejar que vaya surgiendo de manera natural… y si sale bien bien, y si no, pues también, el tiempo lo dirá.
¡menudo rollo!… termino
No estoy molesto, acaso un poco tristón por lo que pudo haber sido y no fue, acaso con la curiosidad insatisfecha del que cree que por fin ha encontrado a alguien con quien dar unos pasitos en la buena dirección, pero ni yo puedo forzar las situaciones, ni me apetece insistir según mi costumbre, ni creo que sea tu momento, ni posiblemente sea el mio con tanto lio de exámenes y proyectos de futuro en el aire, así que volviendo a mi frase anterior, solo me queda agradecerte que hayas sido la involuntaria protagonista de unos días de intensa emoción, y que aunque hoy siento que he perdido… únicamente por volver a sentir ese cosquillero revolviéndome las tripas… ya he ganado.
Un beso y que se cumplan todos tus deseos.
PD. El examen, en la línea de los de ética, un regalo 😉
